Este domingo regalemos elegir bien en octubre

Cuando los chicos juegan UNICEF Arg Abr2014

Propongo politizar un poco este Día del Niño 2015. Ya que en este año electoral en Argentina se politiza todo, se trata de estrujar a cualquiera y a cualquier cosa al máximo, buscando algún rédito político. Lo cual -claro está- no es lo mismo que hacer campañas limpias y competir. Pero que ese debate quede para otro día.   Hoy hagamos algo limpio y que pueda ayudarnos a todos.

¿Qué tienen que ver el Día del Niño y estas próximas elecciones presidenciales? Bastante. Empezando porque este año el festejo de los chicos se pasó al tercer domingo de agosto. Claro, que esto no se le ocurrió a la Junta Electoral para tener unas PASO (obligatorias) más tranquilas el pasado 9 de agosto, sino a la Cámara Argentina de la Industria del Juguete. Y sí, era más probable vender mejor el 16 de agosto. Hubiera sido todo un dilema si ir a comprar un regalo olvidado de último momento, o ir a votar…

El Día del Niño surgió en 1954, cuando la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), recomendó que todos los países incorporen un Día Universal de Niño. La idea era motivar con este día “la fraternidad y a la comprensión entre los niños del mundo entero”, en la fecha que cada país estableciera. Argentina adhirió en 1960, casi siempre el primer domingo de agosto. Hasta 2003 cuando se cambió al segundo domingo de agosto. Una vez más, la Cámara del Juguete pidió el cambio. A principios de mes si alguien todavía no había cobrado el sueldo, las ventas podían verse perjudicadas.

Asique -aseguradas las ventas para el sector- es bueno recordar que además de los regalos y los programas divertidos, la idea original del Día del Niño es reafianzar sus derechos y fomentar el bienestar de todos los niños del mundo.

¿Y las elecciones?  Muchos descreemos de las ‘casualidades’. Somos más bien de las ‘causalidades’, definidas como “la causa, el origen, el principio de algo” y “aquello en virtud de la cual se producen efectos”. Por eso, que éste 2015, el Día del Niño caiga justo entre las PASO y las elecciones, quizás puede ser una de las mejores cosas que nos pasen, si sabemos aprovecharla.

La idea sería que la cercanía del Día del Niño (16 de agosto) con las elecciones presidenciales (25 de octubre), nos inspire. Setenta días corridos para pensar en qué tipo de país nacieron y están creciendo nuestros chicos. Y lo más importante; qué tipo de país queremos dejarles.

Enumerar todas los incumplimientos a los Derechos del Niño que vemos cada día en Argentina -desde la desnutrición infantil más extrema, hasta los abandonados en sistemas judiciales de la era paleozoica, mientras adultos llenos de amor esperan siglos para adoptar- sería tan necesario como largo y entristecedor.

En cambio, aprovechemos las siempre vigentes estrofas de Mex Urtizberea. Dejemos que nos ayuden a pensar. En casi cada uno de sus renglones podemos identificar un flagelo de los que oprimen a todos nuestros niños, de todo origen y clase social, de alguna forma o de otra en Argentina, hace mucho tiempo. Demasiado ya. Y cada vez más.

Cerremos los ojos y sintamos un minuto a los niños que fuimos alguna vez. A la infancia que tuvimos. Imaginemos un poco cómo será nacer y crecer creyendo que la vida es como se vive en Argentina hoy. Soñemos por un instante con un posible futuro y preguntémonos si nuestro voto en octubre, puede ayudar -o no- a lograr algo parecido a lo quisiéramos para nosotros y para ellos.

¿Hay países en los que los niños viven mucho peor? Sí claro. Pero, presumimos que cuando en una democracia, nos convocan a elecciones, es para mejorar. Porque la otra verdad es que también hay muchísimos otros países en que los niños nacen, crecen y viven en mejores condiciones, por lejos.

Este día del niño, si no te alcanzó para ese regalo o no pudiste comprarlo, no te preocupes. Regalale un rico chocolate, la esperanza de que no se va a inundar más, o algo valioso para ese niño en especial. Entre todos los adultos podemos prometernos dos cosas: regalarles nuestro tiempo, atento y dedicado, que es lo que más valoran. Y la segunda: el 26 de octubre, si no por nosotros, al menos por ellos, asegurarnos de votar a quien realmente creamos que nos va a ayudar a nivelar hacia arriba. Se los debemos.

Abramos nuestra cabeza y nuestro corazón y dejemos que las palabras de Mex nos inspiren:

Deseos para niños, por Mex Urtizberea

Que sean niños los niños.

Que sean niños, y no clientes de las compañías de celulares, o vendedores de rosas en los bares, o estrellas descartables de la televisión.
Niños, no limpiavidrios en los semáforos, o botín de padres enfrentados o repartidores de estampitas en los subtes.
Que no sean niños soldados, los niños.
Que sean niños los niños, simplemente.
Que no sean foto de un portal pornográfico.
Que no sean los habitantes de un reformatorio
Que no sean costureros en talleres ilegales de ningún lugar del mundo
Que sean niños los niños, y no un target
Que no sean los que pagan las culpas. Los que reciben los golpes. Los bombardeados por publicidad.
Que sean niños los niños. Todo lo aniñados que quieran. Todo lo infantiles que quieran. Todo lo ingenuos que quieran.
Que hagan libremente sus niñerías.
Que se dediquen a ser niños y no a otra cosa.
Que no sean los que no juegan, los acosados por las preocupaciones, los tapados de actividades.
Que sean niños los niños y se los deje preguntar sin levantar la mano, formar filas torcidas, llevar alguna vez la Bandera no por ser mejor alumno, sino por ser buen compañero.
Que sean niños los niños y no los incentivados con desmesura a consumir todo lo que saca el mercado.
Que sean niños, y no los que aspiran pegamento en una esquina o fuman paco en la otra, tan de nadie, tan desprotegidos.
Niños, no nombres que tienen que rogar por recibir el apellido paterno o la cuota de alimentos.
Que sean niños los niños.
Y que los niños sean lo intocable, que sea la gran coincidencia en cualquier discusión ideológica; que por ellos se desvelen los economistas de todas las corrientes, los dirigentes de todos los partidos, los periodistas de todos los medios, los vecinos de todas las cuadras, los asistentes sociales de todas las municipalidades, los maestros de todas las escuelas.
Que sean niños los niños, y no el juguete de los abusadores.
Que sean niños, no “el repetidor” o “el conflictivo” o “el que nunca trae los deberes”.  Niños, y no los que empujan el carro con cartones.
Que sean niños los niños, simplemente.
Que ejerzan en paz el oficio de recién llegados.
Que se los llame a trabajar con la imaginación o con lápices de colores.
Que se los deje ser niños, todo lo niños que quieran.
Y que los niños sean lo importante, que por ellos lleguen a un acuerdo los que nunca se ponen de acuerdo; que por ellos se dirijan la palabra los que no se hablan, que por ellos hagan algo los que nunca hicieron nada.
Que sean niños los niños y que no dejen de joder con la pelota.
Que sean niños en su día.
Que lo sean todos los días del año.
Que sean felices los niños, por ser niños. Inocentes de todo lo heredado.
-Vier 10ago2007, La Nación impresa